Herman van Swanevelt


Entre la generación de Jan Both, Bartholomeus Breenbergh y Cornelis van Poelenburgh –maestros holandeses con influencia italiana, de la primera mitad del siglo XVII, que desarrollaron el paisaje idealizado–  se encuentra el grabador y pintor holandés barroco Herman van Swanevelt (Woerden, 1600 – París, 1655). Creador prolífero –casi todos los museos de Europa poseen obras suyas–, en sus paisajes se denota gran habilidad compositiva, aunque son apocados y con cierta pobreza cromática. Su estilo dentro del paisaje es clasicista: predilección por la luz del crepúsculo, inserción de figuras humanas a menor escala, con una composición ordenada y centralizada. En cuanto al grabado, Herman incursionó en el agua fuerte y tuvo gran éxito, proporcionándole ello una buena fortuna; hoy aparecen registrados más de cien grabados de su autoría. También publicó una serie de estampas de animales, fechadas en 1650, posiblemente realizadas en París.
Su establecimiento en Roma, en 1629, lo lleva a formar parte del grupo “Bentveughels” o “pájaros de una pluma”, sociedad citadina de pintores holandeses y flamencos. En su obra se advierte la influencia de Claudio de Lorena, artista con quien compartió la casa por un tiempo; y con quien además expuso una gran serie de paisajes, junto a Jan Both, Gaspard Dughet y Poussin, en el Palacio del Buen Retiro de Madrid (1638-41).
Sus amigos lo apodaban Eremiet, era un hombre solitario que prefería sentarse a realizar apuntes de sus obras –en el campo–, mientras los demás holandeses se deshacían en las tabernas. En París, en 1643, fue nombrado “pintor ordinario del rey” y cambió los paisajes por las pinturas de gabinete. En 1653 ingresa a la Academia.
Obras en museos europeos: Paisaje clásico (Glasgow), Jacobo y el ángel (Hamburgo), Puesta de sol en Italia (Amiens), Orillas de un río (Museo de Bellas Artes de Budapest), Rapto de Adonis (Roma), Paisaje montañoso (Museo del Prado), Paisaje (Louvre), Diana y Endimión (Nápoles), Paisaje con la Sagrada Familia (Bremen), Paisaje con figuras (Burdeos).

Paul Delvaux


En San Idesbaldo, Bélgica, se encuentra un museo dedicado al artista belga Paul Delvaux (Bruselas, 23 de septiembre de 1897 – Veurne, 20 de julio de 1994). Neoimpresionista, expresionista ―de la mano de Gustave de Smet―, y finalmente surrealista clásico ―influenciado por Magritte, Mesens, Dalí, Miró, tras la exposición “Minotauro” en Bruselas―, la obra de Delvaux se caracteriza por un erotismo latente y las figuras idealizadas: desnudos femeninos en espacios alucinados e indefinidos, es decir mujeres desnudas vagando por estaciones de ferrocarril o edificios clásicos abandonados, célebres por su mirada casi hipnótica y gestos misteriosos. Es padre del importante cineasta belga André Delvaux.
Sus principios en la pintura y la arquitectura fueron en la Academia de Bellas Artes de Bruselas ―en la que fuera su director en 1965―; le apasionaron las historias de Julio Verne ―del cual toma de su ficción: hombres con sombreros hongos o científicos asombrados― y la poesía de Homero lo cual marcó definitivamente su obra. En las décadas de los veinte y los treinta, la obra de Delvaux presenta primero una influencia expresionista flamenca para luego dar un giro hacia el arte metafísico luego de conocer las creaciones de Giorgio de Chirico. También se advierten asomos a los estilos de Magritte, James Ensor, conformando un estilo denominado “realismo mágico” que lo acompaña hasta el final de su vida. De entonces son: La fuite (1936) y La ville endormie, (1938) en ambas se encuentran referencias hacia la arquitectura antigua y los paisajes desiertos con ruinas. Independientemente de la fidelidad hacia su manera propia de hacer arte, Delvaux experimentó con variaciones compositivas y temáticas tales como sus pinturas de los años 1945-47 de estilo aplanado, perspectiva forzada y distorsionada; y la serie de crucifixiones de esqueletos realizadas en la década del 50. Al final de esta década trabajó paisajes nocturnos, y realizó un mural a gran escala para Palais du Congrès en Bruselas.
Colecciones públicas belgas atesoran la obra de Paul Delvaux, al igual que en la Tate Gallery de Londres, el Museo Nacional de Arte Moderno de París, el Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Museo Thyssen-Bornemisza de España.

Frida Kahlo



La artista mexicana más conocida en el mundo es Frida Kahlo (Coyoacán, 6 de julio de 1907 –  13 de julio de 1954). Su obra se caracteriza por ser apacible, popular y autobiográfica, con una síntesis de motivaciones expresionistas y surrealistas –el artista André Bretón la denomina así en un catálogo a propósito de una muestra en la galería Julien Levy de Nueva York en 1938–, aunque la misma creadora afirmó "Creían que yo era surrealista, pero no lo era. Nunca pinté mis sueños. Pinté mi propia realidad". Su vida fue signada por el sufrimiento desde su niñez hasta el fatal accidente de tranvía que provocó serias lesiones en su cuerpo, la rehabilitación y decaída: motivos constantes en su obra. Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México (1922) en donde conociera a su futuro esposo el muralista Diego Rivera, su mayor admirador. Entabla amistad con varias personalidades: Tina Modotti, León Trotsky, Pablo Picasso, André Bretón.... Impartió clases en La Esmeralda, del Distrito Federal mexicano. Expone en Nueva York, Detroit, París… su vida ha sido recreada en el cine, la música y el teatro.
Sus primeros autorretratos datan de 1926, los realiza postrada desde la cama o en el baño, en una lenta pero progresiva recuperación: Autorretrato con traje de terciopelo, 1926; Autorretrato o El tiempo vuela, 1929; Frida y Diego Rivera o Frida Kahlo y Diego Rivera, 1931; Henry Ford Hospital o La cama volando, 1932; Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos, 1932; Allá cuelga mi vestido o New York, 1933; Autorretrato con collar, 1933; Autorretrato con mono, 1938; Lo que vi en el agua o lo que el agua me dio, 1938. En 1939 pinta su célebre Las dos Fridas, obra que refleja la crisis marital por la que pasaba en esos momentos con Diego Rivera, es decir el debate entre la Frida que era antes y después de conocerlo, en un momento de ruptura. También escribió poesía en su diario, sumida en el dolor y la enfermedad. Otras obras son: Diego en mi pensamiento o Pensando en Diego o Autorretrato como Tehuana, 1943; La columna rota, 1944; El venado herido, 1946; Diego y yo, 1949; El marxismo dará la salud a los enfermos, 1954
A su última exposición en la Galería de Arte Contemporáneo (1953) asistió en una cama de hospital. Muere al año siguiente en su Coyoacán natal, sus restos son velados en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México; sus cenizas se encuentran en su morada La Casa Azul convertida más tarde en el Museo Frida Kahlo. Sus últimas palabras en el diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás". Se han realizado retrospectivas de su obra en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (2007), el Instituto Nacional de Bellas Artes de Ciudad de México (1977), la Whitechapel de Londres (1982), la Tate Modern de Londres (2007), el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (1980), y el Museo Nacional de Colombia, Bogotá (2009).

Carlos Santiesteban Montero



Carlos Santiesteban Montero es una pintor surrealista español nacido en Guadalajara, en 1927, hijo del también pintor Carlos Santiesteban y Francisca Montero. Aunque completa su talento por las artes plásticas como alumno libre en los cursos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, su formación es básicamente autodidacta gracias al empeño de su madre, pues su padre muere tempranamente.
Su estancia en Madrid lo sitúa frente a los escenarios, la danza, el teatro, temáticas que centrarán sus primeras creaciones a partir de sus experiencias como escenógrafo para obras de teatro y ballet, figurinista de vestuario –en 1955 diseña para la compañía del bailarín Antonio Ruiz Soler en sus espectáculos El Amor Brujo y El sombrero de tres picos de Manuel de Falla, y Cerca del Guadalquivir, ballet flamenco sobre el poema de Federico García Lorca–. Es entre las giras de estas compañías a Europa, Estados Unidos, París, Nueva York, Sevilla, Málaga, en que Santiesteban da a conocer al público su arte –en los años 50 organizó en el Hotel Hilton de Madrid una de sus primeras exposiciones–. Figuras coloristas sobre fondo negro, el tema andaluz, el mundo teatral, también bodegones, y ramilletes florales poblaron sus óleos sobre lienzo y tablex: un excesivo cromatismo, utilización del óleo pastoso. Está considerado un artista fantástico y surrealista, muy ligado a Gregorio Prieto en cuanto a estilo pictórico o el mundo teatral español sumido en las obras de Manuel de Falla, Joaquín Turina o Enrique Granados. Además de exponer en importantes ámbitos artísticos como el MOMA de Nueva York, la Fundación Puerto Banús, los Reales Alcázares de Sevilla o en museos de Nápoles y Florencia; Santiesteban también incursiona en la ilustración editorial para importantes casas como Mundo Hispano y Alicia Zorzoli.
Su obra puede encontrarse tanto espacios públicos como en colecciones privadas: el Ayuntamiento y el  Palacio de la Diputación Provincial de Guadalajara –ciudad en la cual mantiene un compromiso de colaboración, además de la creación de su Casa-Museo; diseña carteles para los eventos más importantes–, la Iglesia de San Juan de Ávila o el Convento del Carmen, la escenografía para el tablado del restaurante Cuevas del Clavín, etc.
Ostenta los títulos de Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha y de la Ciudad de Guadalajara; la Gran Cruz de Fomento de la Unión Europea, la Legión de Honor Franco-Británica, Caballero de la Orden de Malta y Miembro de Honor de UNICEF Internacional. 

Giorgio de Chirico


Grandes artistas de la plástica como Salvador Dalí, Max Ernst y René Magritte han reconocido la influencia del pintor Giorgio de Chirico  (Volos, Grecia; 10 de julio de 1888 – Roma; 20 de noviembre de 1978) en su obra, especialmente en el movimiento surrealista. Fundador de la squola metafísica (se advierte, en su estancia alemana, la influencia de los artistas simbólicos Arnold Böcklin y Max Klinger, y de la filosofía de Nietzche), estilo que signó después una etapa parisina muy importante en su trabajo –entre 1909 y 1914– denominado período metafísico, el de mayor reconocimiento por la introducción de novedosas formas y temas: ambientes lúgubres y angustiosos. El enigma de una tarde de otoño y El enigma del oráculo fueron las primeras obras de la serie Plaza metafísica.
Al principio de su carrera, el artista concentró su atención en vistas urbanas inspiradas en localidades costeras como Florencia y Turín, –se destaca el predominio de elementos arquitectónicos: arcadas y plazas, e interesantes proyecciones de sombras– hasta que, de manera gradual, se adentró en habitaciones abarrotadas de objetos y en las que convivían solo maniquíes; sin presencia humana. Eran representaciones de habitaciones abiertas hacia el exterior, en las que indistintamente aparecía una obra dentro de la misma obra –estilo que signaría al surrealismo después–; logrando con ello transmitir sensaciones de calma, silencio, de espacio atemporal. Las representaciones icónicas –con varios errores técnicos– son violentadas, arrancadas de su espacio y contexto para ser manipuladas tanto en tamaño como en proporciones; con el objetivo de que quien la observe crea él mismo el sentido de lo que representó el artista. De esta etapa son las obras: La gran torre (1912); La incertidumbre del poeta (1913); Cántico de amor (1914); La conquista del filósofo (1914); Melancolía otoñal (1915); Las musas inquietantes (1916); El gran metafísico (1917); Interiores metafísicos (1916-1918)

Su obra fue alabada por el escritor Guillaume Apollinaire y por Yves Tanguy, quien aseguró haberse adentrado en las artes plásticas luego de disfrutar una obra de Chirico. En 1925 publicó su novela Hebdómero, el Metafísico. Su alistamiento en la Primera Guerra Mundial, en 1915, marcó un giro total en su estilo el cual cambiaría por el realismo, poniéndole fin al período metafísico; luego, tras una experiencia en Italia, pinta Piazza souvenir de Italia (1925). Es la etapa posguerra y la llamada “vuelta al orden” establece un carácter realista, detallista, a las obras pictóricas. Varios artistas surrealistas y críticos se decepcionan de Chirico, su alejamiento de la metafísica lo condena en los circuitos vanguardistas de la época. Otras obras de esta época son: Villas romanas (1922); Piazza souvenir de Italia (1925); La tragedia y la comedia (1926); Dos figuras mitológicas (1927).