José María Romero López


El andaluz José María Romero fue un pintor romántico verdaderamente interesante, por su refinada técnica. Su trabajo como creador lo desarrolló principalmente en la ciudad de Sevilla, durante el siglo XIX. Al igual que artistas como Gutiérrez y Esquivel, se desempeñó en el retrato y la pintura religiosa neomurillista. Aunque también realizó numerosas obras insertadas en el costumbrismo, las cuales eran abundantes en el movimiento del romanticismo andaluz.

Fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla hacia 1841. La Academia de Bellas Artes de Sevilla lo tuvo entre sus miembros de  1850 a 1866. Después de 1866 se trasladó a Cádiz, lugar en el que fue miembro de la Real Academia Provincial de Bellas Artes entre 1866 y 1875. Se piensa que alrededor de 1875 hubiese regresado a Sevilla.

Con un origen en las antiguas escenas de género sevillanas, el interés por los tipos y los usos, que explora en lo autóctono, dotó a su pintura de un gusto por lo descriptivo y de una ingenua frescura. La calidad y la belleza con que representó paños, texturas, arquitecturas y paisajes, destacan las cualidades de este autor. José María Romero logró conjugar el localismo sevillano con una evidente influencia de Goya.

Entre sus obras, algunas coincidieron en la representación de majas junto al mundo de los toros.  Ubicó las escenas en ambientes exteriores. Ello le dio motivos para plasmar, no sólo, los atuendos, sino, al mismo tiempo, los rincones de la ciudad, animados por el movimiento de carruajes y paseantes. Este tipo de escenas, que captaba un instante de la vida con todos sus ingredientes citadinos, tuvo su equivalente también en los ambientes campestres.

Algunas de sus obras más conocidas son La comunión de Santa María Magdalena y Majas en el balcón. Entre los museos que atesoran su obra se encuentran el Museo de Bellas Artes de Sevilla (España), el Museo Histórico de la Ciudad de La Habana (Cuba) y el Museo Nacional de Bellas Artes (Cuba).

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