Biografías de pintores famosos en la historia del arte y sus obras más importantes.
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Miguel Pou y Becerra (Puerto Rico, 1880-1968)
Miguel Pou y Becerra fue un pintor puertorriqueño, cuya principal preocupación radico en dar a conocer la belleza del paisaje y la gente de su país. Su motivación artística era el amor a su tierra. Es considerado un pintor de corte realista por su afán de representar la realidad puertorriqueña tal como la vio, sin suavizarla, ni exagerarla.
Su pintura refleja la influencia impresionista en la importancia que le otorga a la luz y al color. Su dominio de este último recurso plástico lo hizo el patriarca de los colores isleños. Los temas centrales de su producción pictórica son la flora y fauna tropical, los personajes típicos, las escenas cotidianas, sus familiares y amigos. Es así como sus pinturas recrean la frescura del paisaje borinqueño, en obras que no sólo reflejan su aspecto campestre sino también el limitado panorama urbano de la Isla durante la época en que se enmarcan. En este sentido cabe mencionar obras como Las lavanderas y Los coches de Ponce.
Singular importancia cobra dentro de la obra de Pou los tipos populares, es decir, la representación de la figura humana como medio a través del cual reflejar la sociedad puertorriqueña de la época. En este sentido encontramos El Hamaquero, Raza soñadora, y La Promesa.
Además de la gran cantidad de paisajes campestres, pintó unos 300 retratos de tipo regional y numerosas estampas urbanas. La obra de Miguel Pou, aunque enmarcada en un período histórico definido, trasciende el tiempo y proyecta una realidad humana que no se limita a la Isla, ya que transmite una nostalgia y un deseo de retroceder al pasado, a la tradición; todo ello en función de impregnarle a sus lienzos la esencia de lo puertorriqueño y, por tanto, de lo caribeño. Se manifiesta pues, en toda su producción pictórica, esa defensa de lo nativo, de la concien¬cia nacional. Las obras de Miguel Pou son testimonios que documentan la vida del Puerto Rico de principios del siglo veinte, y tienen un gran valor semántico ya que integraron un lenguaje y un sistema de símbolos que fueron accesibles a la mayor parte de la población y que lograron una relación más profunda con sus esencias como las imágenes de la naturaleza, los paisajes y las escenas costumbristas del campesinado.
Sus obras pueden ser apreciadas en instituciones como el Museo de Arte de Ponce (Puerto Rico), el Museo de Arte Contemporáneo de San Juan (Puerto Rico), el Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad Río Piedras de puerto Rico y en el Museo de Arte de puerto Rico.
Claudio de Lorena (Claude Lorrain )
Claudio Gellée o Claudio de Lorena (1600-1682) es considerado como el intérprete más fiel del género del paisaje en el escenario de la pintura francesa del siglo XVII. Este pintor francés, establecido en Italia, trabajó, de joven, casa del pintor Agostino Tassi, quien descubrió sus dotes para el dibujo. Posteriormente pasó a formar parte del taller del flamenco Goffredo Wals, en Nápoles. La luz de esta ciudad, sus ambientes y sus colores, lo marcaron a él y a su obra de por vida. Su obra se inserta dentro de una tendencia más clasicista del arte barroco.
Hacia 1630, Claudio de Lorena poseía un estilo propio y una marcada reputación. La magia del paisaje italiano, así como de los puertos de Nápoles y Capri sirvieron de pretexto al pintor para llevar a cabo composiciones de acentuado lirismo. En sus piezas la luz fue fundamental a la hora de crear escenas y atmosferas idealizadas. Sus composiciones eran reconocidas por la monumentalidad y serenidad que complementaban lo idílico de la espacio.
Entre los temas que trabajó se encuentran los asuntos mitológicos así como las composiciones basadas en los clásicos del mundo antiguo. Igualmente en ellas ponía de manifiesto su capacidad majestuosa para representar paisajes. Pero su maestría la desarrolló en este último género, el cual ambientó en ocasiones con figuras y motivos religiosos.
La metodología de este artista fue la observación directa de la naturaleza. La calidad de su obra estuvo dada por la belleza de la ejecución, el detalle de la pincelada, y la abundante paleta cromática.
En el siglo XIX su obra cobraría un especial protagonismo entre románticos ingleses y franceses. Entre sus obras más conocidas se encuentran Puerto con la Villa Medici (1637), Puerto con el desembarco de Cleopatra en Tarso (1642-43), Paisaje con pastores (1645-46), Paisaje con la boda de Isaac y Rebeca (1648), Ariadna y Baco en Naxos (1656), Paisaje con Psique en el exterior del palacio de Cupido (1664), Paisaje nocturno con la lucha de Jacob y el ángel (1672), Vista de Cartago con Dido y Eneas saliendo a cazar (1676), Paisaje con Ascanio asaeteando el ciervo de Silvia (1682), y Paisaje con Noli Me Tangere (1681). Sus piezas se encuentran en importantes colecciones de instituciones como la National Gallery of Art de Washington, la Galería de los Uffizi (Florencia), el Museo del Prado (Madrid), el British Museum (Londres), la National Gallery de Londres, el Museo del Louvre (París) y el Museo Metropolitano de Nueva York.
Hacia 1630, Claudio de Lorena poseía un estilo propio y una marcada reputación. La magia del paisaje italiano, así como de los puertos de Nápoles y Capri sirvieron de pretexto al pintor para llevar a cabo composiciones de acentuado lirismo. En sus piezas la luz fue fundamental a la hora de crear escenas y atmosferas idealizadas. Sus composiciones eran reconocidas por la monumentalidad y serenidad que complementaban lo idílico de la espacio.
Entre los temas que trabajó se encuentran los asuntos mitológicos así como las composiciones basadas en los clásicos del mundo antiguo. Igualmente en ellas ponía de manifiesto su capacidad majestuosa para representar paisajes. Pero su maestría la desarrolló en este último género, el cual ambientó en ocasiones con figuras y motivos religiosos.
La metodología de este artista fue la observación directa de la naturaleza. La calidad de su obra estuvo dada por la belleza de la ejecución, el detalle de la pincelada, y la abundante paleta cromática.
En el siglo XIX su obra cobraría un especial protagonismo entre románticos ingleses y franceses. Entre sus obras más conocidas se encuentran Puerto con la Villa Medici (1637), Puerto con el desembarco de Cleopatra en Tarso (1642-43), Paisaje con pastores (1645-46), Paisaje con la boda de Isaac y Rebeca (1648), Ariadna y Baco en Naxos (1656), Paisaje con Psique en el exterior del palacio de Cupido (1664), Paisaje nocturno con la lucha de Jacob y el ángel (1672), Vista de Cartago con Dido y Eneas saliendo a cazar (1676), Paisaje con Ascanio asaeteando el ciervo de Silvia (1682), y Paisaje con Noli Me Tangere (1681). Sus piezas se encuentran en importantes colecciones de instituciones como la National Gallery of Art de Washington, la Galería de los Uffizi (Florencia), el Museo del Prado (Madrid), el British Museum (Londres), la National Gallery de Londres, el Museo del Louvre (París) y el Museo Metropolitano de Nueva York.
Thomas Gainsborough
(Sudbury, 1727 - Londres, 1788)
Este pintor inglés, es considerado uno de los maestros más grandes del retrato y el paisaje en la pintura. Desde su temprana incursión en el taller del grabador Gravelot, fue desarrollando una habilidad que se complementaría en el estudio del pintor Francis Hayman, con el cual colaboró en las decoraciones pictóricas de los Vauxhall Gardens.
Gainsborough se interesó vivamente por la obra de los paisajistas holandeses del período barroco. Fruto de esta formación devendrían sus primeros paisajes. Posteriormente, desarrolló temas como los paisajes idílicos sobre la ciudad de Suffolk, y numerosos retratos con cierto aliento romántico.
Una de las preocupaciones estéticas del artista fue la plasmación de una serie de efectos lumínicos que empleó en obras como Figuras junto al río o Bosque de Gainsborough. Estas y otras obras insertas en el género paisajístico se caracterizaron por los efectos pintorescos y las atmosferas de alientos poéticos que magistralmente supo desarrollar. Sin embargo, el prestigio que alcanzó este pintor fue más por sus retratos que por sus paisajes. En cada una de sus piezas dotó a sus figuras de una elegancia en la que la influencia de Van Dyck no está ausente. También realizó escenas de género como niños mendigos a los que incluía en sus paisajes.
Thomas Gainsborough fue el pintor favorito de la familia real y de la aristocracia británica. Entre sus logros se encuentra la fundación de la Royal Academy. Su obra se caracterizó por una sensibilidad extraordinaria, el gusto por las transparencias, la espontaneidad, la ligereza, el intimismo y la emoción. Todo ello dotó a su trabajo de una indudable belleza formal.
Entre sus piezas más conocidas se encuentran El niño de azul, El Sr. y la Sra. Andrews, El Sr. y la Sra. William Hallett (El paseo matutino), el Retrato de las hermanas Linley, Bosque de Cornard, El abrevadero, Las hijas del pintor persiguiendo una mariposa, y La carreta del mercado. Estas pueden ser apreciadas, en su mayoría, en la National Gallery de Londres, el Museo del Prado de Madrid, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, y la Galería Dulwich de Londres, entre otras.
Este pintor inglés, es considerado uno de los maestros más grandes del retrato y el paisaje en la pintura. Desde su temprana incursión en el taller del grabador Gravelot, fue desarrollando una habilidad que se complementaría en el estudio del pintor Francis Hayman, con el cual colaboró en las decoraciones pictóricas de los Vauxhall Gardens.
Gainsborough se interesó vivamente por la obra de los paisajistas holandeses del período barroco. Fruto de esta formación devendrían sus primeros paisajes. Posteriormente, desarrolló temas como los paisajes idílicos sobre la ciudad de Suffolk, y numerosos retratos con cierto aliento romántico.
Una de las preocupaciones estéticas del artista fue la plasmación de una serie de efectos lumínicos que empleó en obras como Figuras junto al río o Bosque de Gainsborough. Estas y otras obras insertas en el género paisajístico se caracterizaron por los efectos pintorescos y las atmosferas de alientos poéticos que magistralmente supo desarrollar. Sin embargo, el prestigio que alcanzó este pintor fue más por sus retratos que por sus paisajes. En cada una de sus piezas dotó a sus figuras de una elegancia en la que la influencia de Van Dyck no está ausente. También realizó escenas de género como niños mendigos a los que incluía en sus paisajes.
Thomas Gainsborough fue el pintor favorito de la familia real y de la aristocracia británica. Entre sus logros se encuentra la fundación de la Royal Academy. Su obra se caracterizó por una sensibilidad extraordinaria, el gusto por las transparencias, la espontaneidad, la ligereza, el intimismo y la emoción. Todo ello dotó a su trabajo de una indudable belleza formal.
Entre sus piezas más conocidas se encuentran El niño de azul, El Sr. y la Sra. Andrews, El Sr. y la Sra. William Hallett (El paseo matutino), el Retrato de las hermanas Linley, Bosque de Cornard, El abrevadero, Las hijas del pintor persiguiendo una mariposa, y La carreta del mercado. Estas pueden ser apreciadas, en su mayoría, en la National Gallery de Londres, el Museo del Prado de Madrid, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, y la Galería Dulwich de Londres, entre otras.
Canaletto
(Venecia, 1697- Venecia, 1768)
Giovanni Antonio Canal, conocido como Canaletto, fue un pintor italiano que s einsertó dentro del estilo rococó de la pintura. tras un viaje a Roma, contactó con la obra de pintores romanos, lo que dio pie al comienzo de una serie de paisajes en los que combinó, como punto de partida, sus conocimientos de las pinturas de su coterráneo Luca Carlevarijs y del holandés Gaspar Vanvitelli.
De vuelta a Venecia, contó inmediatamente, y gracias a sus relaciones con personajes de la época, con un mercado seguro y sólido entre los aristócratas y banqueros londinenses. Incluso el rey Jorge III adquirió una numerosa colección de obras de este artista, la cual aún se conserva en el castillo de Windsor. Este éxito posibilitó que se trasladara al país anglosajón.
Entre los temas que representó, lo marcó fuertemente el paisaje urbano. En Inglaterra, Canaletto captó lo más característico del nuevo Londres: los puentes y el perfil aristocrático de la ciudad. El pintor se complació en recrear los detalles locales, sin disminuir la grandiosidad de sus conjuntos. Su forma de componer núcleos urbanos resulta habilidosa por la armonía en la distribución de las áreas y las perspectivas. Fue amante de representar reflejos, así como fue un gran realizador de verdaderas escenografías compositivas. Su gusto por el paisaje idealizado reflejó su concepción personal de la realidad, separándose del decorativismo barroco.
Sus obras pueden ser divididas en paisajes y vistas, costumbres e historia, interiores y dibujos y grabados. Entre ellas se encuentran Gran Canal, vista Este desde el Campo San Vio, Piazza San Marco con la Basílica, Gran Canal: Desde Santa Maria della Carità al Bacino di San Marco, La fiesta de San Roque, Regata en el Gran Canal, Entrada al Gran Canal: Vista Este, Londres: Casa de Northumberland, Estudio de figuras, y El interior de la Basílica. Estas y otras pueden ser encontradas en colecciones de importantes instituciones como el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, la National Gallery de Londres, el Pushkin Museum de Moscú, la Gemäldegalerie de Berlín, y la Colección Real de Windsor (Inglaterra), entre otras.
Giovanni Antonio Canal, conocido como Canaletto, fue un pintor italiano que s einsertó dentro del estilo rococó de la pintura. tras un viaje a Roma, contactó con la obra de pintores romanos, lo que dio pie al comienzo de una serie de paisajes en los que combinó, como punto de partida, sus conocimientos de las pinturas de su coterráneo Luca Carlevarijs y del holandés Gaspar Vanvitelli.
De vuelta a Venecia, contó inmediatamente, y gracias a sus relaciones con personajes de la época, con un mercado seguro y sólido entre los aristócratas y banqueros londinenses. Incluso el rey Jorge III adquirió una numerosa colección de obras de este artista, la cual aún se conserva en el castillo de Windsor. Este éxito posibilitó que se trasladara al país anglosajón.
Entre los temas que representó, lo marcó fuertemente el paisaje urbano. En Inglaterra, Canaletto captó lo más característico del nuevo Londres: los puentes y el perfil aristocrático de la ciudad. El pintor se complació en recrear los detalles locales, sin disminuir la grandiosidad de sus conjuntos. Su forma de componer núcleos urbanos resulta habilidosa por la armonía en la distribución de las áreas y las perspectivas. Fue amante de representar reflejos, así como fue un gran realizador de verdaderas escenografías compositivas. Su gusto por el paisaje idealizado reflejó su concepción personal de la realidad, separándose del decorativismo barroco.
Sus obras pueden ser divididas en paisajes y vistas, costumbres e historia, interiores y dibujos y grabados. Entre ellas se encuentran Gran Canal, vista Este desde el Campo San Vio, Piazza San Marco con la Basílica, Gran Canal: Desde Santa Maria della Carità al Bacino di San Marco, La fiesta de San Roque, Regata en el Gran Canal, Entrada al Gran Canal: Vista Este, Londres: Casa de Northumberland, Estudio de figuras, y El interior de la Basílica. Estas y otras pueden ser encontradas en colecciones de importantes instituciones como el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, la National Gallery de Londres, el Pushkin Museum de Moscú, la Gemäldegalerie de Berlín, y la Colección Real de Windsor (Inglaterra), entre otras.
Jacob Izaaksoon van Ruysdael
El más célebre de los pintores holandeses paisajistas del siglo XVII es Jacob Izaaksoon van Ruysdael o Ruysdael (Haarlem, h. 1628 - 14 de marzo de 1682), un artista poco valorado en vida –murió sumido en la pobreza, en el asilo de pobres de su ciudad natal–. Maestro del paisaje precisamente por los detalles y la minuciosidad de sus composiciones, los contrastes –entre el follaje y las nubes– y el acertado tratamiento de la luz, lo cual le atribuyen a sus imágenes cierto aire casi romántico: al principio los motivos paisajísticos, y al final de su carrera y vida mostró predilección por las cascadas, torrentes, costas, marinas, castillos en ruinas sobre grandes montañas en composiciones sobrecargadas, más oscuras e intimistas. Ruysdael también incursionó en el grabado: Los Viajeros y El Campo de Trigo –ambos considerados por Georges Duplessis como de alta calidad, además de ser las expresiones más significativas del arte paisajístico en los Países Bajos.
Los sucesivos viajes que realizó influyeron notablemente en el curso de su estilo pictórico: escenas naturales simples cargadas de un detallismo impresionante en su primera época (1646-1655 donde se advierte la influencia de Rembrandt), luego el artista se aventura a espacios y horizontes más amplios (en su estancia entre Haarlem y Ámsterdam –en donde realizó la que se considera su única obra arquitectónica: el interior de la Nueva Iglesia); llegó también hasta Alemania, Noruega. Especial significación tienen en su obra los árboles, su representación en el espacio-paisaje, y los detalles de las hojas –especialmente la edad de la hoja del roble–. El predominio del verde en sus paisajes y el gris claro en sus piezas marinas, en todas sus tonalidades, le otorga un distingo de los demás paisajistas como Jan Lingelbach, Adriaen van de Velde y Philips Wouwerman.
Las obras de este artista pueden encontrarse en la National Gallery, Londres y en el Louvre; así como en colecciones en Berlín, La Haya, Dresde y Ámsterdam.
Entre sus creaciones más importantes se encuentran: El cementerio judío, Barcos en el estuario del río, Castillo de Bentheim, Dos molinos y una compuerta abierta cerca de Singraven, Molinos de agua, Paisaje con cascada y castillo, Paisaje con el castillo de Bentheim, Paisaje de bosque, Cascada en un paisaje rocoso, Vista de Haarlem con campos de blanqueo, Vista de Naarden.
Jean Baptiste Camille Corot
Entre los pintores paisajistas franceses más notables se encuentra Jean-Baptiste Camille Corot (París, 16 de julio de 1796 – ibídem, 22 de febrero de 1875), cuya influencia llegó al impresionismo: perceptible en la obra de Monet, Morisot, Renoir y Pissarro. Muchos artistas y críticos consideran que fue Corot quien le otorgó ambiente, atmósfera, a la pintura al aire libre, de traducir al lienzo y la paleta de colores las sensaciones experimentadas en el pleno contacto con la naturaleza. Autor de una solidez compositiva, sus criterios estéticos en cuanto al espacio fueron un referente en Cézanne para su obra impresionista y génesis de la pintura moderna. Sin embargo por su concepción de la técnica, hubo quienes consideraron que Corot no sabía pintar por su desapego a las concepciones clasicistas de entonces.
Obras como Recuerdo de Mortefontaine (1864) Óleo sobre tela, 89 x 65 cm. Museo del Louvre, París; Mujer con una perla. Museo del Louvre, París; Ville d’Avray (c. 1867). Óleo sobre tela. National Gallery of Art, Washington, D.C.; Roma, vista desde los Jardines Farnese. Colección Phillips, Washington, D.C.; demuestran esa experiencia de los sentidos traducida a la pintura. Corot introdujo en Francia la estética de lo fragmentario, término que los ingleses advirtieron en la obra de Constable y que consistía en mostrar fragmentos de escenas, de la pintura, interrumpidos por el marco del cuadro.
De los estudios de los grandes paisajistas Achille-Etna Michallon y Jean-Victor Bertin aprendió la exquisitez de la técnica y la precisión, evidente en obras de esta etapa de 1822 como son El puente de Narni (1827) y Forum (1826).
Sobre la importancia del dibujo para el paisaje, Corot decía “El dibujo es lo primero que hay que buscar. Seguidamente, los valores cromáticos. Éstos son los puntos de apoyo. Después el color y, finalmente, la ejecución”. No hubo otras ciudades, excepto en Francia, como las italianas para motivar al artistas, ámbito donde Corot aprendió sobre los juegos con las sombras, la variedad de reflejos sedosos y los matices apastelados.
Luego de varias exposiciones mostrando su obra, pintando fachadas de catedrales y realizando pinturas por encargo, es dignamente reconocido en Exposición Universal de París de 1855. En este importante certamen de las artes, Corot recibe una medalla de primera clase y Napoleón III adquiere una de sus obras para su colección personal. Luego alcanza importantes cotizaciones en la subasta del Hotel Drouot y en el Salón de 1860. Su obra Danza de las Ninfas alcanza un éxito sin precedentes en su carrera.
Herman van Swanevelt
Entre la generación de Jan Both, Bartholomeus Breenbergh y Cornelis van Poelenburgh –maestros holandeses con influencia italiana, de la primera mitad del siglo XVII, que desarrollaron el paisaje idealizado– se encuentra el grabador y pintor holandés barroco Herman van Swanevelt (Woerden, 1600 – París, 1655). Creador prolífero –casi todos los museos de Europa poseen obras suyas–, en sus paisajes se denota gran habilidad compositiva, aunque son apocados y con cierta pobreza cromática. Su estilo dentro del paisaje es clasicista: predilección por la luz del crepúsculo, inserción de figuras humanas a menor escala, con una composición ordenada y centralizada. En cuanto al grabado, Herman incursionó en el agua fuerte y tuvo gran éxito, proporcionándole ello una buena fortuna; hoy aparecen registrados más de cien grabados de su autoría. También publicó una serie de estampas de animales, fechadas en 1650, posiblemente realizadas en París.
Su establecimiento en Roma, en 1629, lo lleva a formar parte del grupo “Bentveughels” o “pájaros de una pluma”, sociedad citadina de pintores holandeses y flamencos. En su obra se advierte la influencia de Claudio de Lorena, artista con quien compartió la casa por un tiempo; y con quien además expuso una gran serie de paisajes, junto a Jan Both, Gaspard Dughet y Poussin, en el Palacio del Buen Retiro de Madrid (1638-41).
Sus amigos lo apodaban Eremiet, era un hombre solitario que prefería sentarse a realizar apuntes de sus obras –en el campo–, mientras los demás holandeses se deshacían en las tabernas. En París, en 1643, fue nombrado “pintor ordinario del rey” y cambió los paisajes por las pinturas de gabinete. En 1653 ingresa a la Academia.
Obras en museos europeos: Paisaje clásico (Glasgow), Jacobo y el ángel (Hamburgo), Puesta de sol en Italia (Amiens), Orillas de un río (Museo de Bellas Artes de Budapest), Rapto de Adonis (Roma), Paisaje montañoso (Museo del Prado), Paisaje (Louvre), Diana y Endimión (Nápoles), Paisaje con la Sagrada Familia (Bremen), Paisaje con figuras (Burdeos).
Pieter Brueghel
El pintor y grabador brabanzón Pieter Brueghel o Bruegel, apodado como el Viejo (Bruegel cerca de Breda o Brée, h. 1525 - Bruselas, 5 o 9 de septiembre de 1569), está considerado el pintor holandés más importante del siglo XVI y uno de los grandes maestros de ese siglo; junto a Jan Van Eyck, Jerónimo Bosco y Pedro Pablo Rubens representan los más importantes exponentes de la pintura flamenca. Maestro del dibujo a pluma, lo dominaba extraordinariamente. Gran amante del paisaje –se considera el primer artista occidental que pintó paisajes como figura principal y no como fondo de alegorías religiosas-; fue considerado un maestro en esta temática. Se le considera precursor del Barroco al norte de los Alpes. El colorido de sus Estaciones (1565) anticipa la pintura del siglo XVII.
Sus inicios hoy son casi desconocidos: trabajó con el miniaturista Giulio Clovio; permaneció en el taller de un artista siciliano; fue aceptado como maestro en el gremio de pintores de Amberes. De sus viajes a Francia e Italia son sus primeros paisajes: Combate naval en el puerto de Nápoles, La caída de Ícaro y El suicidio de Saúl. Obras como Camino del Calvario, la serie de las Estaciones –en las que crea varias historias en una misma escena- o Los cazadores en la nieve son sorprendentes el tratamiento que da al paisaje. Brueghel incursionó en otras temáticas en las que siempre estuvo presente el paisaje como las escenas apocalípticas –esta parte de su obra se enlaza con su predecesor el Bosco-: Caída de los ángeles rebeldes, Dulle Griet y El triunfo de la muerte; escenas de género –las llamadas populares y familiares, con mucha presencia de campesinos-: Juegos de niños, El banquete de bodas, La parábola de los ciegos (1568), El país de Jauja y Danza de campesinos y el recurrente motivo de la Torre de Babel: La construcción de la torre de Babel (1563, Museo Kunsthistorisches de Viena) y La Pequeña torre de Babel (Róterdam).
Sobre su estilo se considera que tuvo una concepción más moderna y realista que los manieristas, aunque lo fue (Proverbios, 1559); que fue iconográfico -Los proverbios flamencos y Juegos de niños- y hasta de protesta social –la pintura La lucha entre don Carnal y doña Cuaresma, y los grabados El asno en la escuela y Cajas fuertes combatiendo Huchas-. Hoy una tercera parte de sus obras se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches).
Entre sus obras se encuentran: Paisaje con Cristo y los apóstoles en el Mar de Tiberíades, 1553, probablemente en conjunto con Marten de Vos, colección privada; Los peces grandes se comen a los pequeños, 1556, Albertina, Viena; Asno en la escuela, 1556, dibujo, Gabinete de láminas, Museos estatales, Berlín; Parábola del sembrador, 1557, Museo de Arte Timken, San Diego.
Alfred Sisley
Alfred Sisley, fue hijo de padres británicos, nació en París un 30 de octubre de 1839. Su familia se dedicaba al comercio, deseando que su hijo siguiera con la tradición, lo enviaron a Londres en 1857 para que culminara su formación en esta materia. Se conoce poca información de los 3 años que estuvo en Londres, aunque sí se sabe de su interés por la pintura de Turner y Constable. Al regresar a Francia, en 1860, decidió consagrarse a la pintura, ingresando en el estudio del pintor suizo Marc Charles-Gabriel Gleyre, fue allí precisamente donde conoció a Monet, Renoir y Bazille.
Participó en los Salons de 1866, 1868 y 1870. Su situación económica fue favorable hasta 1871, fecha del comienzo de la Guerra Franco-Prusiana y que llevo a la quiebra del negocio familiar. Hasta ese momento Sisley había recibido una pensión. En 1874, junto con otros miembros del que sería el grupo impresionista, participó en la primera exposición del movimiento.
Participó en los Salons de 1866, 1868 y 1870. Su situación económica fue favorable hasta 1871, fecha del comienzo de la Guerra Franco-Prusiana y que llevo a la quiebra del negocio familiar. Hasta ese momento Sisley había recibido una pensión. En 1874, junto con otros miembros del que sería el grupo impresionista, participó en la primera exposición del movimiento.
En ese verano viajó a Londres donde pintó una serie de lienzos de los alrededores de la ciudad y de Hampton Court. Durante el invierno se estableció con su familia en Marly-le-Roi. En 1877 residió en Sèvres, en 1880 en Veneux-Nadon y en 1882 en Moret-sur-Loing. De esta población, a la que regresó en 1897, realizó numerosos óleos de sus calles, rincones y cercanías. Con una absoluta dedicación al paisaje, esta considerado, junto con Monet, uno de los impresionistas más puros. En sus primeras obras se perciben los rasgos de la Escuela de Barbizon con notas de Corot y Courbet, que después desaparecen, en la medida en que su paleta se hace más luminosa y adquieren mayor importancia los efectos atmosféricos en sus paisajes, cultivó especialmente el paisaje, en el cual incluyó muchas veces figuras humanas, y empleó una gama de color más restringida que la característica de otros impresionistas. Murió en Moret-sur-Loing el 29 de enero de 1899.
Iván Shishkin

El pintor ruso Iván Shishkin nace en la ciudad de Yelábuga, ciudad ubicada en la región de Vyatka. Su padre fue un comerciante que lo envió a los desde muy pequeño a estudiar al Gymnasium de Kazán, institución que abandonó en 1856 para ingresar en la Escuela de pintura, escultura y arquitectura de Moscú, en la cual se formó durante 4 años. Tiempo después fue admitido en la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo, allí estudió en el período entre 1856 y 1860. En la Academia Imperial de las Artes se graduó con la gran medalla de oro y obtuvo también una beca para seguir con sus estudios en Europa. Gracias a la beca imperial vivió en Suiza y Alemania durante un tiempo: residió en Zürich, Dresde y Düsseldorf, en cuya Academia de Bellas Artes complementó sus estudios entre 1864 y 1865. Cuando regresa a San Petersburgo se hizo miembro de los Pintores Itinerantes y de la Sociedad Rusa de Acuarelistas. A los cinco años de su graduación Shishkin se convirtió en miembro de la propia Academia Imperial, en la que sería catedrático de pintura desde 1873 hasta su muerte. Además, Shishkin dirigió el taller de pintura de paisajes en la Escuela Superior de Arte de San Petersburgo. Shihkin además expuso en la Academia Imperial de las Artes, en las Exposiciones Universales de París en 1867 y 1878 y Viena en 1873, y en las exposiciones rusas de Moscú (1882) y Nizhny Nóvgorod (1896). Su trabajo consistía en estudios analíticos de la naturaleza. Adquirió gran notoriedad por sus paisajes forestales, y reveló tener además grandes dotes para el dibujo técnico y el grabado. Sus obras se destacan por la poética descripción de las diferentes estaciones del año en los bosques y en los campos. Shishkin era el dueño de una dacha en la aldea de Vyra, al Sur de San Petersburgo. Allí pintó muchos de sus mejores paisajes. Falleció súbitamente el 20 de marzo de 1898 cuando se encontraba sentado frente al caballete realizando una obra.
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